lunes, 7 de marzo de 2016

Mansedumbre


  
MANSEDUMBRE



Oh, mansedumbre...
hálito de ángeles
que aspira mi alma,
que ilusa pretende alcanzar
en las vaguedades del tiempo.

Ave que consume sus alas
en interminable vuelo,
es la mansedumbre
elevada hacia el Eterno.
Virtud y sueño.

Mansedumbre
que te asemejas a las aguas
deslizadas
sobre piedras lozanas
del arroyo que agoniza.

Cántaro olvidado
por manos de niña
a la orilla de un pozo.
Mansedumbre con aroma a manzanas,
a huerto de delicias.



(De mi poemario: "Fragancia espiritual")

INGRID ZETTERBERG

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