jueves, 20 de octubre de 2016

Flor envenenada


FLOR ENVENENADA 



Tengo el corazón herido
 con una flor que me desangra;
 margarita o crisantemo
 de mi dolor postrero...

 Versos que fugan
 sin decir nada,
 se ahogan en mi recuerdo.
 Un cielo abierto
 que no quiere volver.

 Tu voz amargando
 mis años viejos 
como pétalo amarillo 
lanzado cual daga
 en mi pecho herido...
 ¡mis manos no pueden
 contener tanta aflicción!

 Palabras tuyas
 cinceladas en mi alma
 como fuego que arrasa
 toda mi ilusión.
 No leeré más tus letras,
 con crueldad que dañan
 mi sensibilidad.
 Te ahuyento de mi vida 
como a un cuervo que lastima;
 como a flor envenenada 
que enluta mi jardín.




INGRID ZETTERBERG

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