miércoles, 20 de abril de 2016

Persecución


PERSECUCIÓN 


¿Dónde quedaron
un puñado de voces
susurrando oraciones laceradas?

¿En qué catedrales oscuras
quedaron confinadas?

¿En qué atrios de mármol
se silenciaron?

Ya no existen los coros
de niños,
y el piano emite
las notas de su nostalgia.

Se han ido apagando
entre el altar
y mis lágrimas,

los himnos dolientes, 
las danzas del alma,
los panderos y la flauta,
los sueños y visiones.

Todo quedó sepultado
bajo los escombros del tiempo,
bajo el polvo de los años.

Hoy el templo
de los cánticos
se ha dormido.

Y hay hombres armados
cuidando sus pórticos,
y los hermanos duermen
el sueño de los santos.

Arrasaron con sus vidas
crueles soldados.
Angustia, persecución,
paz quebrantada.

¿Dónde se entonan
las dulces alabanzas?
Hoy la voz del pastor
se apagó entre las balas.

Y en el cielo resuenan
las quejas amargas
de los  mártires jóvenes
de la senda dorada.

Dios hará justicia
a su pueblo que clama,
y jamás en la oscura noche
su grey será olvidada.


(De mi poemario "Por los bosques 
del silencio")


INGRID ZETTERBERG


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