domingo, 12 de junio de 2016

Dudas disipadas



DUDAS DISIPADAS
 


Amado,
dudar de ti
yo no podría...
tú me has dado de beber
de tus manos
esa agua mansa
que viene de tu paz,
de tus claridades eternas.

Mas yo sé
que hay quienes dudan
de tu obra excelsa
y tus flores de escarcha
en el camino han hollado;
haciendo punzar
tus abiertas heridas.

Oh, Santo,
conocí seres que vagaban
confusos en la senda,
su pan cada noche era el llanto...
y descendieron  a las sombras
envueltos en la duda,
atados al quebranto.
Se refugiaron en las drogas;
y el alcohol fue el elixir
que aturdía sus pobres almas.

Pero un día escucharon tu llamado,
amoroso, más que el de una madre,
y sus dudas se disiparon
cual cortinas de oscuridad...
ante tu magnánima luz, se rasgaron.

Y hoy caminan seguros
en el estrecho sendero
que con tu sangre redentora
les has señalado.


Dedicado a mi amado Jesucristo

(De mi poemario "Fragancia espiritual")


INGRID ZETTERBERG

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